 |
 |
 |
|
|
 |
 |
 |
"Representación
de Hermes Trismegisto sobre el adoquinado de la catedral
de Siena. Esta imagen se reproduce en numerosos manuales
de Alquimia. En el anaquel portado por Hermes, se
puede leer la inscripción siguiente:
DEUS OMNIUM CREATOR SECUM DEUM FECIT VISIBILEM ET
HUNC FECIT PRIMUM ET SOLUM QUO OBLECTATUS EST VALDE
AMAVIT PROPRIUM FILIM QUI APPELLATUR SANCTUM VERBUM
Cuyo significado es: "El Señor y Creador de
todas las cosas, que con razón llamamos Dios, pues creó
el segundo dios visible y sensible... Como, en consecuencia,
lo había creado primero sólo, único en su género, le
pareció hermoso, y colmado completamente de buenas cosas,
lo santificó y lo amó completamente como a su propio
hijo".
Esta representación de un Hermes Trismegisto engalanado
de una autoridad espiritual, en el seno mismo de una
construcción cristiana, hizo gastar mucha tinta... Ilustra
el lugar misterioso ocupado por la alquimia en la historia
occidental". |
|
 |
 |
| La palabra
alquimia proviene del árabe al-kimiya cuyo significado
se discute todavía. Cabe notar simplemente un elemento
importante: según parece en todos los idiomas, la palabra
alquimia se refiere al Sol, a sus misterios
y a su carácter original. Así, el parentesco hebraico
de kimiya sería Chemesh, según el nombre dado
al astro, el sustantivo turco chems también significando
sol. Se puede hablar por tanto de un conjunto de teorías
esotéricas solares. |
| 
|
| Si bien el
más antiguo adepto conocido hasta hoy es de origen
chino , la alquimia llamada alejandrina nació
en Egipto, en el siglo III a. JC, cuando
se anunciaba el periodo helenístico en la cuenca mediterránea.
Bajo el impulso de Alejando el Grande, los Griegos invaden
Egipto e imponen su cultura. Es entonces cuando el dios
Thot, que representa la escritura y el conocimiento,
se asimila al griego Hermes. Egipto se convierte a lo
largo de los siglos en una tierra propicia para la cohabitación
de ideas y religiones y acoge a paganos, judíos, cristianos
y todas las corrientes místicas y herméticas. Nace entonces
la idea gnóstica según la cual la materia es fundamentalmente
mala y la redención sólo puede obtenerse disociándola
del espíritu. |
| 
|
| Desde el siglo
IV, cuando Egipto se convierte en romano, los alquimistas
se ven perseguidos por sus inquietantes teorías.
La posibilidad de fabricar oro podría en efecto alimentar
los movimientos antihegemónicos. Se destruyen todos
los manuscritos de connotación alquímica. No obstante,
la ciencia se extiende al este del Mediterráneo, principalmente
a Bizancio y a Siria. |
| 
|
| En el siglo
VII, los Árabes conquistaron el Próximo Oriente integrando
la cultura de los países caídos bajo su supremacía.
Los textos alquímicos se traducen y representan un gran
centro de interés para estos hombres apasionados de
la ciencia. Aportarán una dimensión espiritual a esta
disciplina al mismo tiempo que elaboran nuevas
teorías, entre las cuales las del Azufre y del Mercurio.
|
| 
|
| La alquimia
árabe se extiende poco a poco por el mundo cristiano
occidental a principios del periodo medieval. Se transcriben
los textos en latín por los monjes. La ciencia toma
todo su sentido espiritual, se convierte en una busca,
una búsqueda del conocimiento. La idea de investigación
seduce particularmente a los novicios occidentales.
Aunque sus ideas aparecen a veces en contradicción con
el Cristianismo, esta práctica no se asimilará jamás
a la brujería y también será estudiada por los miembros
de la institución católica. La alquimia como ciencia
se vuelve indisociable de la búsqueda espiritual,
de la idea de perfección humana. Es la razón por la
cual que la mayoría de los alquimistas medievales se
convirtieron en peregrinos, recorriendo Europa al encuentro
de sabios y a la búsqueda de indicios que pudieran conducirles
a la piedra filosofal. |
| 
|
| Llegada de
Bizancio, la literatura hermética se multiplica
en el Renacimiento. Pero la alquimia pierde poco a poco
su carácter espiritual para ponerse al servicio de las
ciencias propiamente dichas como la medicina o
la física El enfoque estrictamente místico continúa
no obstante seduciendo a los movimientos ocultos tales
como la orden Rosa Cruz y más tarde la Francmasonería.
|
 |
| El siglo XVII
representa un periodo prolífico para los alquimistas
paralelo al redescubrimiento de la Antigüedad. Las obras
herméticas y las obras de arte se multiplican mientras
comienza un movimiento nacionalista. La alquimia se
juzga como demasiado mágica incluso por sus semejantes.
En el siglo siguiente, cuando se anuncia la era preindustrial,
la química incorpora a su causa a los científicos ocultos.
El siglo XIX rechazará incluso la trasmutación de los
metales para estudiar sólo la combinación de los cuerpos.
|
 |
| Actualmente
sobreviven algunos alquimistas a la búsqueda de la piedra
filosofal, del elixir de vida o de la perfección
de la naturaleza. Con la lectura de los textos antiguos,
perpetúan una tradición dejada de lado por los
progresos de la ciencia. La transformación del plomo
en oro es una absurdidad química aunque algunos microfísicos
piensen poder lograrlo por procedimientos nucleares
desgraciadamente demasiado costosos para el resultado
buscado. No obstante, la filosofía seduce todavía a
numerosos adeptos en todo el mundo. |
| |
|
|
|
 |
|
|
|
 |
|
|
|