El athanor
 
El aludel
 
El crisol
El sol y la luna

1- El laboratorio o oficina

Los laboratorios se escondían en las profundidades de las casas, ya fuera en la buhardilla o en los sotanos para garantizar la discreción de las operaciones que se efectuaban en los mismos. Allí se podían encontrar un amplio horno, vasos, alambiques, matraces, copelas, y crisoles.

El Athanor
Se trata del horno que permite separar la materia de los elementos. De forma redonda, compuesta por ladrillos suficientemente gruesos para conservar el calor, es el receptáculo de diversas operaciones alquímicas. Posee en su base el fogón, espíritu de la transformación, luego la habitación que recibe sucesivamente el agua y el aire que actúa como un disolvente.

El aludel completa la instalación. Se compone de vasos de tierra barnizados, encajados los unos en los otros encima de los cuales está colocado una montera cuya misión es recibir la materia que resulta de la operación. El pelícano sirve de recipiente para la circulación de líquidos.

La balanza
La alquimia es una historia de exactitud y de perfección y la balanza aparece como un instrumento esencial que puede medir de modo preciso las cantidades para encontrar la armonía.

El crisol
La fusión de los metales se opera en vasos a los que se ha dado el nombre de crisoles. Compuestos de arcilla pura, están calentadas en los hornos de diversos tipos según el grado de calor necesario para la transformación deseada. El crisol es también llamado matraz o huevo filosófico. Los textos herméticos utilizan frecuentemente también los nombres de esfera, prisión, frasco, sepulcro, matriz
.

La elaboración de la Gran Obra sólo es posible con el fuego. Es por ello por lo que el fogón desempeña un papel determinante. Los alquimistas utilizan tres tipos de colores: el fuego húmedo o baño de maría, el fuego sobrenatural o artificial obtenido añadiendo un ácido y el fuego natural.

2- El sol y la luna

Zosime de Panopolis, alquimista alejandrino, escribió en sus Instrucciones a Eusebia, que "El gran Sol produce la obra, ya que mediante él se realiza todo".

Asimilado al Azufre rojo o determinando el punto central de la obra, está representado por Helios u Osiris. Se confundió rápidamente con Apolo aunque esta asociación no se justifica desde un punto de vista hermético.

El sol no es un ingrediente propiamente dicho sino un principio activo. Representa a Dios, al águila, al león, al ciervo y por supuesto al oro, alquímicamente llamado el " Sol de los metales ". Es el resultado de la Gran Obra, la obtención del magnum opus simbolizado por el árbol solar.

La luna también es un principio importante aunque pasivo. Simboliza el Mercurio. Es el resultado de la Pequeña Obra, simbolizada por el árbol lunar.

El sol y la luna
3- Los metales

A cada planeta se asocia un metal según su color dominante. Son siete y están clasificados de los más impuros a los más puros. La transmutación debe pasar por estas etapas sucesivas antes de alcanzar la perfección.

Plomo > Estaño > Cobre > Hierro > Mercurio > Plata > Oro
  (Pb) (St) (Cu) (Fe) (Hg) (Ag) (Au)  
4- Los metales

Los alquimistas utilizan los 4 elementos a fin de purificar la materia. Se interactúan según su carácter común, como por ejemplo la tierra seca con el fuego seco.

Simbólicamente hablando, se trata de separar el alma del cuerpo y alcanzar a Dios.